A raíz de un taller de Hortiterapia para rehabilitar a socios que tienen discapacidades físicas y cognitivas de la organización Fondacio, la directora de Inclúyete explica que vieron un potencial emprendimiento y crearon una cooperativa que hoy se ha consolidado de la mano del programa 100% Nuestro de Unimarc. Superando varios desafíos, quienes integran Inclúyete han vivido un proceso de rehabilitación y empoderamiento sorprendente.

Adrián nació con una parálisis cerebral y recién a los nueve años pudo caminar. Hoy, aún tiene algunas dificultades para hablar y desplazarse, pero eso no es impedimento para liderar al equipo de Inclúyete, emprendimiento de infusiones herbales. Este nace hace cuatro años de la mano de Fondacio, organización internacional que está en Chile hace 45 años trabajando en la inclusión de personas en situación de discapacidad.

Hace 18 años que Fondacio realiza un taller de “Hortiterapia”, una herramienta terapéutica que utilizan para la rehabilitación de sus socios que presentan discapacidades físicas o cognitivas. “Yo llevo muchos años en estos talleres, me formé plantando, cosechando y conociendo gente. Yo aquí aprendí y nunca pensé que íbamos a tener una cooperativa, así que cuando me preguntaron yo dije ‘vamos’, hay que ponerse desafíos en la vida, pueden salir bien o mal, pero al menos ya lo intentaste”, cuenta Adrián.

Con Inclúyete el desafío ha resultado, y la misión de esta cooperativa es la inclusión laboral. Paula Vargas, su directora, cuenta que es un nombre poderoso, y que “fue creada por ellos, nuestros socios. Contaban con conocimiento y venían procesando las plantas, luego comenzaron a hacer ensamblajes y, con pruebas y el apoyo de Fondacio, llegamos a producir las cuatro variedades de tés que tenemos disponibles”.

Paula, que divide el tiempo entre la fundación y su trabajo como jefa de marketing en una empresa, explica que, en un principio, se trataba solo de un instrumento de rehabilitación y luego se fueron dando cuenta que había potencial y que podían ir un poco más allá. “Investigamos el mercado, pensamos en un envase bonito, hicimos ensamblajes y pusimos un equipo técnico y de recursos humanos apoyado por Fondacio”, detalla.

Al partir, cuatro años atrás, tenían las bolsitas de té y los socios le echaban dos gramos de hierbas, la pesaban y la metían en una caja. “Los cinco socios llegaban a producir ocho cajas al día. Hoy tenemos una máquina envasadora que nos ganamos en un fondo concursable, que nos permite sacar dos cajas por minuto, pero nosotros armamos, envasamos, contamos, revisamos la calidad y sellamos”, cuenta Paula. Sin embargo, la operación con la que cuentan hoy en la sede de Fondacio, no estuvo exenta de complicaciones.

La pandemia y el programa 100% Nuestro de Unimarc
La Cooperativa Huerta Inclusiva, con sus infusiones Inclúyete, realizaría su lanzamiento el 28 de octubre del 2019, pero lamentablemente tuvo que posponerse. Luego, vino la pandemia y, según relata Paula, “en dos años, se te muere todo”. Las plantas con las que hacían hortiterapia se habían secado y los talleres tuvieron que reinventarse y, con los pocos recursos que tenían, comenzaron a mandarles kit de trabajo a sus socios y todo lo que hacían antes en la sede, intentaban hacerlo desde sus casas.

“Como ya no teníamos plantas propias, tuvimos que buscar una empresa certificada con su resolución, cosa que nos incrementó altísimo los costos, pero no importaba porque decíamos que ya estábamos en el mercado, que ya llegaría el momento oportuno y lo que no podíamos hacer, era perder la oportunidad”, indica Paula, quien agrega que estas son decisiones difíciles porque hay que apuntar a la sustentabilidad por el bienestar de las personas en situación de discapacidad.

De forma paralela postularon a la Fundación Descúbreme, iniciativa que promueve, desde su fundación en el año 2010, la inclusión integral de las personas con discapacidad cognitiva en todos los ámbitos del desarrollo humano. La Fundación tiene un fondo homónimo, y es ahí donde conocen el programa 100% Nuestro de Unimarc.

 

“Yo en principio era muy resistente porque conozco el mundo del retail por mi trabajo, pero esto es otra cosa. Luego de cumplir con todas las exigencias de envío de muestras a laboratorios externos, resoluciones sanitarias, visitas, etc, logramos ser parte del programa y ha sido una experiencia excelente y se convirtió en un apoyo incondicional. El año pasado ganamos las mentorías y de verdad, han sido un apoyo en todo momento”, destaca Paula.

 

El impulso que ha dado el programa, desde su creación en el año 2012, ha sido muy relevante, apoyando a más de 400 pymes a lo largo de todo Chile. La iniciativa le permite a Inclúyete estar presente en 13 supermercados de la Región Metropolitana. “Para nosotros es un orgullo y un privilegio contar con esta cooperativa en nuestras góndolas ya que hemos sido testigos del trabajo que han realizado y el camino de superación de sus socios socias”, indica Marcela Salas, gerenta de Sostenibilidad de SMU.

 

Rehabilitación y empoderamiento

El sistema GS1 es aquél que permite identificar de manera única un producto, es decir, un código de barra.  GS1 Chile es la única corporación que está autorizada para asignar ese sistema en el país y, a fines del año pasado, celebraron sus 35 años en territorio nacional, distinguiendo a destacadas empresas de diferentes rubros. Inclúyete, Cooperativa Hortainclusiva fue reconocida en la categoría de Emprendimiento por su sostenibilidad y su compromiso con la inclusión.

 

Paula Vargas, en compañía de Adrián, recibieron la distinción. Una vez arriba del escenario, él tomó la palabra: “Este premio es fruto del trabajo duro y la dedicación de cada socio, colaborador y amigo que ha creído en nosotros. Es una prueba tangible de que cuando las barreras se desvanecen, la inclusión florece y todos crecemos”.

 

Han pasado cuatro años desde que comenzó Inclúyete. En sus inicios, a los socios que trabajaban en el emprendimiento había que organizarles las idas y venidas, pedirles los taxis, velar por la puntualidad y supervisar constantemente el trabajo. Hoy Paula destaca que son personas mucho más autónomas y que la posibilidad de contar con un trabajo los ha empoderado de sobremanera, ya que también son dueños de su negocio. “Ver lo que han crecido es emocionante”, concluye.

 

Las personas que acuden a Fondacio no solo tienen discapacidad, sino que muchas también viven en una condición de vulnerabilidad, como Alejandra, una de las socias. Ella vive en un hogar de personas en situación de discapacidad. Con su primer sueldo, llegó orgullosa contando, que lo mejor que había hecho fue comprarles helados a todos los compañeros de su casa. “Puede ser algo simple, pero les cambias la vida. Es hermoso”, cierra Paula.