Ante la polémica que se generó por la potencial ruptura del protocolo en los servicios funerarios de un familiar del Presidente, el gobierno salió en defensa del mandatario. Ante ello, se escuchó masivamente que el tío del Presidente no había fallecido producto del COVID-19, por lo que las exigencias del protocolo funerario no le era aplicable. Sin embargo, y ante el peso de las evidencias, las palabras de los personeros y parlamentarios de gobierno que defendieron lo indefendible sólo pueden calificarse como absurdas y como una muestra de soberbia al no querer reconocer el error cometido. Ante esto, es relevante señalar que nuestra Constitución consagra la igualdad ante la ley, y ninguna autoridad puede socavar dicho derecho en función de su investidura, por lo que justificar, mantener y no reconocer el error, evidencia no sólo la falta de empatía y responsabilidad del Presidente, sino también la desigualdad que existe en Chile.

Pedro Díaz Polanco

Director de la Escuela de Administración Pública

Universidad Austral de Chile

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