La ceremonia se realizará de forma virtual el martes 23 de junio a las 11.00 hrs. y será transmitida a través de las cuentas institucionales de Facebook y Youtube.

“¿Nada nuevo bajo el sol? Otras metáforas para las humanidades de hoy”. Así se denomina la clase magistral que dictará la destacada intelectual Adriana Valdés Budge, quien inaugurará el Año Académico 2020 en la Universidad Austral de Chile.

Este acto se llevará a cabo por primera vez en la historia institucional de manera no presencial y con transmisión simultánea en las cuentas de redes sociales de la UACh, Sede Puerto Montt y Campus Patagonia en Coyhaique. La idea es continuar con una tradición que ha perdurado en el tiempo, cuya génesis se produjo en marzo de 1955 para dar inicio las actividades académicas tras la fundación de esta casa de estudios en 1954.

La ceremonia comenzará con el Himno Universitario a cargo del Coro UACh, para dar paso a la bienvenida y las palabras del Rector, Dr. Óscar Galindo. A continuación, interpretará una pieza musical el destacado pianista y académico del Conservatorio de Música UACh, Armands Abols. Este año la clase magistral estará a cargo de la destacada ensayista, directora de la Academia Chilena de la Lengua y presidenta del Instituto de Chile, Adriana Valdés.

Reconocida trayectoria

Adriana Valdés Budge (1943) es una de las ensayistas más destacadas de Chile. En enero de 2019 asumió como la primera mujer en dirigir la Academia Chilena de la Lengua, institución creada en junio de 1885 por la Real Academia Española RAE.

Su trabajo crítico cruza las fronteras disciplinarias de las humanidades, en tanto en sus textos aborda distintas manifestaciones artísticas, principalmente literatura y artes visuales.

La crítica y ensayista estudió Castellano en la Escuela de Pedagogía de la Universidad Católica, lugar donde ejerció la docencia entre 1965 y 1975. En esa Escuela fundó, junto a Jorge Román-Lagunas, Carmen Foxley, Ignacio Ossa e Ignacio Rodríguez, entre otros, la revista Taller de Letras de la cual fue subdirectora. En esta época publicó sus primeros textos académicos sobre literatura. Luego de dejar la PUC participó como profesora e investigadora en distintas instituciones chilenas.

En 1975, tras un concurso internacional público, se integró como traductora a la planta internacional de las Naciones Unidas. En este lugar fue funcionaria durante veinticinco años, hasta jubilar anticipadamente en 2001. Desde 1991 hasta comienzos de 2001, fue Directora de la División de Documentos y Publicaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de las Naciones Unidas, con sede en Santiago. Paralelamente, a mediados de la década del ’70, comenzó a publicar artículos sobre cultura, literatura y artes visuales, primero en la revista Mensaje y luego en otros medios como catálogos de arte, revistas académicas y otras de tiraje masivo, y periódicos. En reconocimiento a su labor y trayectoria en el ámbito de la crítica cultural, en 1993 se convirtió en la quinta mujer en ser incorporada como miembro de número a la Academia Chilena de la Lengua.

Una primera selección de sus textos sobre literatura chilena y artes visuales es la que cuajó en 1996, bajo el título Composición de lugar. Escritos sobre cultura. Más de diez años después, publicó una nueva compilación de sus trabajos sobre artes visuales en el volumen Memorias visuales-arte contemporáneo en Chile. En 2008 publicó Enrique Lihn: vistas parciales, obra por la que recibió el Premio Altazor de ensayo literario. En 2012 apareció su libro De ángeles y ninfas: conjeturas sobre la imagen en Warburg y Benjamin, también nominado al Premio Altazor. Escribió además un libro de poemas, Señoras del buen morir (2011).

El trabajo de Adriana Valdés está marcado por la reflexión sobre la escritura crítica como un registro que se piensa a sí mismo, en la medida que reflexiona sobre otras obras y se imbuye en ellas, tanto en su recepción como en su proceso de creación. Su escritura es una mirada crítica, histórica, siempre situada, que transita los lugares del espectador informado, pero también deslumbrado. Este registro profundiza distintas áreas temáticas y da cuenta de su lugar como testigo privilegiado de su generación y de su época. Su cercanía personal e intelectual con distintos creadores adquiere muchas veces el tono de conversación con obras y autores. Ejemplo de esto son sus textos sobre las obras de Roser Bru, Eugenio Dittborn, Alfredo Jaar, Enrique Lihn, Adolfo Couve, Cristián Huneeus, entre otros, y la redacción de catálogos, prólogos y postfacios a sus libros, así como textos críticos de difusión masiva. Su trabajo también alcanza la traducción y la exploración de distintos registros genéricos.

(*) Referencia: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-100567.html.