Carolina Quilodrán López. Académica Carrera de KinesiologíaUniversidad San Sebastián, Sede De la Patagonia.

Los padres de niños de un año están siempre pendientes de los peligros en los primeros pasos o en el gateo, ya que los pequeños se llevan todo a la boca y tienen facilidad para caer ¿y por qué? por la necesidad de exploración del entorno.  En este periodo es donde los pequeños ganan mayor autonomía y comienzan nuevas etapas como el egocentrismo: ¡todo es mío!

Los niños, al año de vida, comienzan a generar cierto grado de independencia, mejoran su interacción con el entorno y comienzan a sociabilizar mejor con los demás. Se interesan por la acción-reacción de los estímulos externos y disfrutan de las destrezas adquiridas con sus manos como también de la movilidad de todo su cuerpo. Desde que comienzan a gatear y a caminar, descubren su entorno y comienzan a generar mayor independencia, fomentando el desarrollo motor y cognitivo. Como padres podemos ayudarles con diferentes técnicas fáciles y divertidas para apoyar esta etapa de su vida. Una de ellas, es el juego.

El juego es una técnica de estimulación temprana fundamental para el desarrollo de habilidades y capacidades de los niños para potenciar sus funciones cerebrales, que tiene como finalidad promover el proceso de formación de la estructura cerebral, mediante el empleo de estímulos adecuados según la etapa de crecimiento para lograr el desarrollo psicomotor. Para eso, los profesionales kinesiólogos, tenemos diferentes alternativas de estimulación temprana. Se recomienda, crear un entorno con estímulos adecuados y oportunos, respetar los tiempos de respuesta frente a los estímulos entregados y de desarrollo del niño; utilizar diferentes juguetes con texturas y formas acompañado de canciones infantiles rítmicas, elegir objetos agradables que llamen la atención de todos los sentidos (tacto, oído, visión).

Para incentivar las habilidades sociales, está el juego de las escondidas, buscar a la mamá o el papá, hacer actuaciones de animales o medios de trasporte, lanzar y recoger objetos, juego de encaje y bloques, que desarrolla en el niño el interés social con los demás, demuestra atención a lo desconocido, le enseña a compartir con los otros como también mejorar su autoconfianza. Para fortalecer sus habilidades motoras, el juego de empujar carritos les ayuda para desarrollar sus primeros pasos; jugar al aire libre, dejando que gatee o camine por diferentes superficies, estimula sus sentidos, mejorando el control de la postura y ayudara con el equilibrio; juego con pelotas, ayuda a su coordinación de la visión con las manos.

Con estos pequeños consejos, ustedes como padres, pueden ayudar al óptimo desarrollo psicomotor de su hijo. Y lo último, evitar la sobre estimulación, ya que puede ser perjudicial para su desarrollo normal. Toda actividad debe ser según la edad del niño.

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