¿Por qué es tan importante mantenerla controlada y cómo podemos obtenerla de forma natural?

La académica Paula Salinas de la carrera de Enfermería de UST Santiago nos entrega varios consejos para mantener nuestros niveles de vitamina D, ya que su deficiencia podría ocasionarnos graves problemas de salud ósea.

La vitamina D desempeña un papel crucial en diversas funciones de nuestro cuerpo, pues es fundamental para la salud de los huesos, los dientes y la absorción del calcio a nivel intestinal, por lo que un déficit en ella podría ocasionarnos graves afecciones, entre ellas, pérdida en la densidad ósea, lo que puede llevar a sufrir osteoporosis y fracturas.

La académica de Enfermería de la Universidad Santo Tomás, Paula Salinas, profundizó en la importancia que tiene la vitamina D en nuestro cuerpo, recalcando que, si creemos que existe una deficiencia, no esperemos para ir a un doctor a chequearnos.

Según explicó la experta, esta vitamina, que también se conoce como calcitriol, tiene múltiples funciones, entre ellas: favorecer la absorción de calcio y fósforo; regular el metabolismo óseo y el sistema inmunológico; potenciar nuestra función muscular, y ayudar en nuestra salud cardiovascular.

Sin embargo, sobre esta última función, la enfermera aclara que “algunos estudios han explorado la relación entre niveles adecuados de vitamina D y la salud cardiovascular, aunque la investigación en esta área sigue en curso”.

Causas de la deficiencia de vitamina D

Salinas también reveló cuáles son las principales causas de la deficiencia de esta vitamina, señalando principalmente cinco: falta de exposición al sol; una dieta pobre en calcitriol; problemas de absorción; obesidad y sobrepeso, y finalmente la edad avanzada. Sobre esta última, Salinas indica que “a medida que envejecemos, nuestra piel se vuelve menos eficiente en la producción de vitamina D, y las personas mayores a menudo tienen menos exposición al sol y una dieta menos variada”.

Respecto a los síntomas que puede ocasionar una deficiencia de esta vitamina, la jefa de carrera de Enfermería UST Santiago detalló varios: Debilidad muscular y dolores óseos; fatiga y sensación de cansancio; cambios en el estado de ánimo y la salud mental; problemas óseos como la osteoporosis en adultos y raquitismo en niños, así como complicaciones considerables en nuestro sistema inmunológico.

¿Cuáles son las principales fuentes de vitamina D?

Paula Salinas recalcó que la fuente principal de esta vitamina es la exposición al sol, el consumo de ciertos alimentos y suplementos.

“Cuando la piel se expone a los rayos ultravioleta B (UVB) del sol, la produce. Para absorberla, es importante considerar que hay que tener en cuenta varios factores, entre ellos, la ubicación geográfica, la hora, la temporada, el color de la piel y el uso de protector solar. En general, se recomienda exponer al menos manos, cara y brazos durante 10-30 minutos varias veces a la semana, preferiblemente en la mañana o tarde, sin protector solar”, explicó la académica.

Por otra parte, “la vitamina D se encuentra en algunos alimentos, aunque en menor cantidad que a través de la exposición solar. Los alimentos ricos en esta vitamina son los pescados grasos como el salmón, la caballa y el atún, las yemas de huevo, el hígado de res, y alimentos fortificados como la leche, jugo de naranjo o cereales”.

“En el caso de los suplementos, estos deben ser recomendados por profesionales de la salud, especialmente para aquellas personas que tienen dificultades para obtener suficiente vitamina D de la exposición solar y la dieta. Los suplementos deben ser tomados bajo la supervisión de un médico, ya que el exceso de vitamina D puede tener efectos negativos”, sostuvo la profesional.

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