La llegada de la primavera, y con ella los días más soleados y cálidos, ha permitido a pacientes del Hospital Puerto Montt la posibilidad de acceder a un tipo de tratamiento simple, pero de gran impacto en la recuperación de las personas: los paseos terapéuticos, es decir, salidas fuera de las salas de hospitalización, al aire libre, y guiados por el equipo de Rehabilitación del principal centro de salud de nuestra región.

Eduvino Velásquez, paciente de 73 años, quien llegó desde el sector Ayacara al HPM producto de un infarto cerebral, ha sido uno de los últimos beneficiados con esta intervención rehabilitadora, y que ha formado parte esencial de su recuperación, ya que, debido a la emergencia médica ocurrida a mediados de septiembre, parte de su cuerpo quedó paralizada, dificultando su movilidad y desplazamiento.

Luego de unos difíciles primeros días de hospitalización, la recuperación de las secuelas del accidente cerebrovascular que sufrió don Eduvino se ha hecho más evidente gracias a los paseos terapéuticos que se realizan todas las tardes por los pasillos y áreas verdes del Hospital Puerto Montt, siendo acompañado por su señora, Marcia Gallardo, y guiados por el terapeuta ocupacional, Rodrigo Mora, y la kinesióloga, Constanza Aldea.

“Cuando llegué me atendieron muy bien, los terapeutas lograron que me sintiera bien a los pocos días, y nunca perdí mi ánimo. Estas salidas me despejan la mente, me encantan”, detalla Eduvino mientras disfruta del sol y el viento de los días posteriores a Fiestas Patrias. A su lado, su señora Marcia agrega “lo noto con mejor ánimo, es que en el campo donde vivimos él siempre fue muy activo, y esperamos que con esto retome su rutina”.

Ese es justamente uno de los principales beneficios de estas salidas y caminatas: preparar a los pacientes para volver a la normalidad al salir del hospital, por lo que el rol del cuidador al participar de este tratamiento es de suma importancia “porque ellos los tendrán que cuidar después del alta, y lo que siempre se busca es la reinserción, y el hecho de poder salir de la pieza ya es un gran cambio, y a los pacientes les emociona mucho”, señaló la kinesióloga, Constanza Aldea.

Desde el punto de vista kinesiológico, la profesional que se desempeña en la Unidad de Tratamiento del Ataque Cerebrovascular HPM agregó que “estos paseos terapéuticos ayudan a mejorar la movilidad ya que al salir a un ambiente externo se acerca más a la realidad y sirve para ir adaptándose. Mejora las articulaciones y evitar todos los riesgos que causa el encamamiento como las lesiones por presión, pérdida de masa muscular, y anímicamente también les favorece”.

Y es que, desde el punto de vista psicológico y mental, los paseos terapéuticos ayudan incluso a evitar que se produzca una consecuencia negativa de la hospitalización, más común en adultos mayores, conocida como Delirium, estado agudo y temporal de confusión, desorientación y alteración de la atención que ocurre en un paciente ingresado en un hospital, a menudo en personas mayores.

“El hecho de levantar al paciente y salir con él se logra una mejor vigilia, una mejor rutina del sueño. Vamos a ayudar que el paciente pueda prevenir una complicación muy común en adultos mayores que es el Delirium, entonces como estrategia preventiva levantar a un paciente y sacarlos de un contexto hospitalario va a ser muy nutritivo a nivel sensorial, en lo estimulante que puede ser para ellos, y cómo va a impacta en lo emocional”, detalló el terapeuta ocupacional, Rodrigo Mora.

Este impacto positivo en la salud mental de los pacientes logra, además, que se acorten los días de hospitalización, que la mejoría sea más notoria, contribuyendo incluso en menor gasto del recurso financiero en tratamientos y días de cama. Y para que esto se logre, el equipo de enfermería de cada piso de hospitalización del HPM es esencial para identificar aquellos pacientes que pueden acceder a los paseos terapéuticos.

“Los criterios no son tan difíciles de alcanzar. Lo más importante es que el paciente pueda estar más estable hemodinámicamente, independiente si puede mantenerse en pie, si puede trasladarse a una silla de ruedas se le puede dar la oportunidad de poder contemplar este otro ambiente hospitalario en un contexto de mucha seguridad y protegido, con supervisión de los colegas”, precisó Mora.

“Siempre hemos tenido el apoyo del personal de enfermería que son los principales responsables de cada paciente, ellos nos facilitan el poder hacer estos paseos terapéuticos, siempre salimos en dupla, educando e integrando también al familiar porque ellos los tendrán que cuidar después del alta, y lo que siempre se busca es la reinserción, y el hecho de poder salir de la pieza ya es un gran cambio, y a los pacientes les emociona mucho”, concluyó por su parte la kinesióloga Aldea.