Centinelas Comunitarios amplían la mirada de la conservación en Carelmapu

 Destacando el impulso a la ciencia ciudadana y también el entusiasta compromiso de las comunidades, se realizó en Carelmapu el hito de lanzamiento del Programa Formativo de Monitoreo Biocultural “Centinelas Comunitarios” en su versión 2025.

Esta iniciativa, liderada por la Asociación de Comunidades Mapuche Huilliche de Carelmapu, con la coordinación de la ONG Ser del Sur y el apoyo de WWF Chile, incorporará este año nuevas herramientas de monitoreo para fortalecer las capacidades en las propias comunidades con el objetivo de consolidar un seguimiento sistemático de las condiciones socio-ecológicas en el territorio a través del tiempo. De este modo, se espera aportar antecedentes técnicos relevantes para una mejor gestión costera, con base en evidencia y también en la participación local.

“Esta es una actividad muy importante porque enfatiza la importancia del monitoreo medioambiental y sociocultural en este territorio, porque hoy estamos sufriendo cambios que están incidiendo en el bienestar de los distintos espacios y las distintas especies, por lo tanto,  monitorear qué es lo que está pasando con ellas, cuáles son las causas de los cambios que se están produciendo es fundamental para ir tomando decisiones hacia el futuro en el sentido de qué hacer y cómo mejoramos la situación de los territorios”, comentó José Molina Hueichan, coordinador de la Asociación de Comunidades de Carelmapu, quienes lideran una solicitud de Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios (ECMPO).destacando esta experiencia que ya se ejecuta en la zona desde 2020.

En esta línea, durante la ceremonia de apertura de esta nueva fase se dieron a conocer los hitos del trabajo realizado durante 2024 por los Centinelas Comunitarios, a través de una muestra con las fotografías y registros más representativos. Según se destacó, en dicho periodo se desarrollaron talleres de monitoreo participativo, donde integrantes de las comunidades, junto a expertos de las ciencias sociales y naturales, pudieron adentrarse en ámbitos relativos a humedales, aves migratorias, especies invasoras y patrimonio arqueológico de Carelmapu.

Además, se realizó un intercambio de experiencias de monitoreo socioambiental en Raúl Marín Balmaceda, exhibiéndose un registro audiovisual de esta instancia. En concreto, esto permitió conocer otras metodologías de monitoreo, así como aspectos de la gestión local y participativa del Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Pitipalena-Añihué que llevan adelante diversas organizaciones de esa localidad de la Región de Aysén.

Más datos y seguir creciendo

 “Centinelas Comunitarios es un trabajo que hemos venido desarrollando en Carelmapu por un par de años, el cual ha ido dando diferentes frutos y hoy especialmente queremos formar monitores para que esto sea sostenible en el tiempo y a su vez estos monitores puedan ir enseñando también a otros miembros de la localidad, no solo de comunidades, sino que a todo al que le interese proteger el territorio. Estamos super contentos y esperamos que esto siga creciendo, principalmente siento que ese es el objetivo porque es una muy buena iniciativa, sobre todo una manera distinta de poder proteger el territorio, que es el objetivo a largo plazo”, señaló Ingrid Gallardo, de la comunidad Encura Mapu.

Según explicó Paula Cárcamo, directora de la ONG Ser del Sur y coordinadora de Centinelas Comunitarios en Carelmapu, esta iniciativa ha logrado caracterizar desde las vivencias y las observaciones de las comunidades distintos aspectos del territorio desde un punto de vista de la biodiversidad, así como ciertas amenazas que están presentes y lo van transformando. Esto, a la par de un rescate importante de lo que son las memorias y los relatos de las personas más antiguas que aún están presentes en esos sectores. “Dentro de las expectativas, que surge también de las mismas inquietudes de las comunidades, está el ir incorporando antecedentes un poco más técnicos para poder complementar este monitoreo desde la observación y que permita también fortalecer los antecedentes de lo que está ocurriendo en el ambiente, complementar esta primera visión o primer registro con antecedentes ya de mediciones ambientales de parámetros físico-químicos, de registro de presencia o no de especies en la zona costera, lo que les va a permitir también tener una mayor data y proyectar de mejor forma el futuro de este territorio y maritorio”, indicó.

Valentina Inostroza, coordinadora de Gobernanza Ambiental y Salvaguardas de WWF Chile, compartió el interés de esta organización por seguir apoyando el enfoque biocultural y de Derechos Humanos en la conservación. “Es muy necesario ampliar la mirada que se le da a la conservación, abordarla no solo desde un ámbito biofísico, sino que también poder incorporar aspectos bioculturales y espirituales al monitoreo comunitario, así que este va a ser un punto de partida para lo que va a ser un trabajo bien interesante en estos temas y que esperamos que continúe muchos años más”, sostuvo.

Durante la actividad, se entregó cartografía y materiales con la información levantada a representantes de la Municipalidad de Maullín, de establecimientos educacionales, de la Unidad de Borde Costero del Gobierno Regional de Los Lagos y de WWF Chile.

“Para nosotros es importante tener conocimiento de esto que está sucediendo en el borde costero, ya que la gente está haciendo monitoreo de su zona habitual de donde viven y donde sostienen su calidad de vida. Estos temas de los centinelas que se están generando, que están viendo cuál es la biodiversidad que existe en el territorio, el conocimiento de los cambios que vienen sucediendo también con el tema climático, ellos van constituyendo una historia también del territorio, la van construyendo desde su visión, desde su hábitat, para nosotros eso tiene vital importancia en conjunto, porque es un gran valor que nosotros también tenemos que ponderar cuando nos toca analizar el territorio para hacer resoluciones sobre la ocupación costera”, señala Ivar León, secretario técnico de la Unidad de Borde Costero del Gobierno Regional de Los Ríos.

Este hito de lanzamiento concluyó con la presentación de las ocho voluntarias que formarán parte de la Escuela Biocultural Centinelas de Carelmapu en este nuevo ciclo.

Una de ellas es Mhia Pérez, estudiante de Derecho de la comunidad Huerque Mapu Lafken, quien se interesó en participar gracias a su madre, que fue parte de la experiencia anterior de Centinelas en Carelmapu. “Me gustó mucho la metodología que ocupaban, en especial cuando tenían que ir a recorrer ellos mismos en la playa y observar las cosas que pasaban en general. Realmente para este año lo que espero es poder traer más gente, por ejemplo, salir a pasear con mi hermanita pequeña, a ella le interesa mucho también este tema, para que luego se motiven a participar. Además, también para conocer las problemáticas de nuestra localidad, en general la basura y también por la crisis que hay con los turistas donde están llegando y ensuciando mucho las playas”, explicó la nueva Centinela.