Préstamos Solidarios

Carlos R. Pitta

A raíz de la votación del viernes pasado que aprueba la idea de legislar sobre un posible retiro de fondos de las APF, todos los ciudadanos salimos perdiendo. El país como un todo es más pobre, no solo en términos de los efectos económicos directos sobre los pensionados, sino debido a que la clase política se desacredita aun más, el país es más riesgoso y menos competitivo, etc.

La desmesura y el analfabetismo económico y social que supondría la aprobación de dicha medida es tal que no alcanzaríamos a cubrirla en una sola columna. En vez de ello convendría analizarla por partes.

La contrapropuesta a la idea de retirar fondos fue ofrecida por el gobierno a través de un programa de préstamos a la clase media, con un tope de $2.600.000 en 4 cuotas, con una tasa de interés real de 0% y duración de 4 años con 1 de gracia. El fin de semana el gobierno se abrió a mejorar las condiciones, ofreciendo un subsidio adicional de hasta 25% sobre el total y la posibilidad de no pagar el crédito después de 4 años, sujeto a ciertas condiciones laborales.

En medio del pánico generado por los inesperados resultados de la votación, es previsible que un gobierno acostumbrado a manejarse en lo financiero con “mano de guagua” al final ceda y mejore la oferta, esperando revertir la votación en el senado. Suponiendo que se pueda elegir, y en términos puramente financieros, ¿Qué opción le conviene más al ciudadano común?

Evidentemente, las propuestas son competitivas, es decir, se dará una o la otra pero no ambas. Si se aprueba el retiro de fondos, dado lo que conocemos ahora y dada la creación de un fondo de compensación, a las clases altas les convendría retirar pues sería plata gratis sobre la cual, además, no pagaría impuestos.

A las clases medias y bajas no les conviene retirar pues la pérdida en rentabilidad y pensiones perdidas no alcanzarían a cubrir el efecto benéfico de un retiro de una sola vez. Es decir, dicha propuesta es regresiva y perjudica a todos menos a los más ricos.

Si, por otra parte, se retira la propuesta y la única opción viable es tomar un crédito, desde luego conviene tomarlo pues también significaría plata gratis. Sin embargo, esto podría agravar la situación fiscal de los hogares, que incluso ahora ya tienen niveles de endeudamiento sobre el 75% de sus ingresos.

A mi parecer, la única solución viable es una que nadie menciona: regalar dinero. Aunque parezca una idea estrambótica, es de hecho muy antigua y técnicamente viable, aunque deberé explicarla en otra ocasión.

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