• La presencia de estos animales puede generar grandes daños y pérdidas económicas. Sin embargo, existen métodos para eliminarlos que vale la pena tomar en cuenta.

La presencia de roedores en casa o predios nunca es una buena noticia. Los roedores pueden generar grandes daños y pérdidas económicas. En predios o cosechas, consumen gran cantidad del alimento destinado al consumo humano y/o animal, lo que se suma a las mermas asociadas a la contaminación con excrementos, orina, pelos, microorganismos y saliva, generando el rechazo o la eliminación de partidas completas de estos productos.

Según Carolina Robles, médico veterinario, asesor externo en la Corporación Siembra Cambio, los roedores también provocan daños estructurales, ya sea en los predios o a nivel doméstico, ya que por sus hábitos generan madrigueras, cavando túneles y galerías, y por su obligación de roer para poder desgastar sus dientes incisivos que crecen continuamente, rompen sacos de alimentos y estructuras de distintos materiales, como madera, plástico, hormigón, cables eléctricos, entre otros. “Esto conlleva a la destrucción de los sembradíos, campos, construcciones, envases e instalaciones eléctricas, lo que además genera un sinnúmero de incendios sin causa aparente”, explica.

Aunque existe un gran número de especies de roedores, son tres las que conviven estrechamente con los seres humanos, y preocupan a nivel sanitario y económico. Estas son el guarén, también conocido como rata parda o rata noruega (Rattus norvegicus), la rata negra o rata del tejado (Rattus rattus), y el ratón doméstico o laucha (Mus musculus).

De acuerdo con la profesional, para controlar la presencia de poblaciones de roedores a nivel doméstico, industrial o predial, se debe aplicar un manejo integrado de plagas, que es un concepto estratégico que utiliza varias herramientas para este fin.

“Previo al control mismo de los roedores, se debe tratar el ambiente donde se detecta su presencia, esto se hace a través del monitoreo para detectar a la especie presente y la densidad de su población; la exclusión para impedir que los roedores puedan penetrar y encontrar asentamiento en el lugar; y el saneamiento, evitando ofrecer refugios y fuentes de alimentos a los roedores”, indica.

Métodos de eliminación

Según la veterinaria, es fundamental que una vez que se ha realizado el manejo ambiental, se proceda a la eliminación de los roedores, por medio del uso de métodos físicos, biológicos o químicos.

Los repelentes que se clasifican dentro del grupo de los métodos físicos para el control de roedores, pueden ser de tipo natural, en presentaciones líquidas, aceites o pellets y su modo de acción consiste en espantar a los roedores mediante la irritación de la mucosa olfativa o a través del rechazo del aroma del repelente.

La existencia de otros repelentes como los de ultrasonido o ultrasónicos, que pueden ser eléctricos (www.fullmundo.cl) o a baterías, teniendo la ventaja de poder colocarse en cualquier lugar a diferencia de los primeros que requieren de una toma eléctrica para funcionar.

De acuerdo con la profesional, estos repelentes emiten ondas sonoras de alta frecuencia que no son percibidas por el oído humano, “pero sí por los roedores, generando un ruido molesto para ellos, y que termina alejándolos”, dice y agrega: “sin embargo el ultrasonido no se transmite en largas distancias, y no puede atravesar objetos sólidos, siendo absorbido, por lo que los roedores ocuparán las zonas donde este no llega”.

Transmisores de enfermedades

La importancia del control de roedores no solo está asociada a los daños estructurales y pérdidas económicas que generan, sino también a su condición como transmisores y vectores de enfermedades, ya sea a través de la contaminación de los alimentos y los lugares en que vivimos mediante la presencia de orina o pelos, o por contacto directo, habiendo riesgo de mordeduras.

Robles señala que a través de las pulgas de las ratas se generaron grandes epidemias de tifus murino y peste bubónica que causaron la muerte de millones de personas en Europa y Asia en el pasado, “sin embargo, hoy en día, continúan transmitiendo varias enfermedades, como la triquinosis y leptospirosis, que aún no han sido erradicadas y son un problema importante para la salud pública”.

 

 

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