Estudio realizado en el Hatchery de Invertebrados Marinos de la Universidad Austral de Chile da a conocer el efecto de la limitación del alimento para hembras reproductoras de la especie pulpo rojo patagónico en la preservación de su descendencia.

Distribuido en la costa austral de Chile y capturado a través de la pesca artesanal, el pulpo rojo patagónico (Enteroctopus megalocyathus) cumple un rol fundamental para la economía del sur del país, siendo una de las dos especies de pulpo de mayor valor comercial en Chile. Debido a su intensa explotación comercial y particularidades, como la de tener un largo ciclo reproductivo y ser una especie semélpara -que se reproduce una sola vez en la vida antes de morir- se le aplica una veda reproductiva de 4 meses para asegurar su sustentabilidad.

A través de un estudio liderado por la Dra. Ana Farías, académica del Instituto de Acuicultura y del Doctorado en Ciencias de la Acuicultura de la Universidad Austral de Chile (UACh), realizado en el Hatchery de Invertebrados Marinos (HIM-UACh), se pudo conocer el efecto de la limitación del alimento en hembras reproductivas de pulpo rojo patagónico en la fecundidad (cantidad) y en la composición bioquímica (calidad) de sus huevos.

“Las hembras de cualquier especie invierten mucho de los nutrientes y energía del alimento que consumen en producir huevos. Así, la nutrición de cualquier hembra durante su fase reproductora es un elemento clave para la fabricación de los huevos, especialmente del vitelo – reserva nutricional- de los huevos. Construyen este vitelo para que los huevos puedan soportar todo el periodo de desarrollo embrionario hasta la eclosión” explica la Dra. Farías.

Durante 4 meses, doce hembras E. megalocyathus, capturadas en Hueihue, X Región, fueron tratadas con 3 dietas diferentes, en estanques individuales de 250 litros, conectadas a un sistema de recirculación de agua de mar a la temperatura óptima de los reproductores.

El primer tratamiento consistió en una dieta ideal para la especie: pejerrey marino y jaiba, proporcionado en la ración completa para este pulpo, es decir, 10% de su peso corporal por día. En el segundo tratamiento, las hembras fueron alimentadas solamente con pejerrey, y, al igual que el tratamiento 1, con una ración completa. El  tercer tratamiento, también se basó únicamente en pejerrey, sin embargo, a diferencia de los tratamientos 1 y 2, estas hembras fueron alimentadas solamente con un 75% de la ración diaria recomendada.

La comparación entre los resultados de los tratamientos 1 y 2 demostró que la ausencia de jaiba en la dieta no causó efecto ni en la calidad, ni en la cantidad de los huevos puestos. Sin embargo, la disminución de la ración diaria, tratamiento 3, redujo significativamente la cantidad de huevos puesta por las hembras, pero no afectó su calidad.

“Los resultados indican que el abanico de presas a las que recurre una hembra para mantener la calidad del huevo es amplio. Pero, ante la limitación de la ración alimenticia, la hembra no perjudica la calidad del vitelo, sino que reduce severamente la cantidad de huevos, poniendo sólo 5% de los huevos que pone con dieta completa. Esa sería la estrategia de la especie: ante periodos de falta de alimento la hembra mantendrá la calidad y sacrificará la cantidad de huevos para dar futuro a su progenie”, afirma la Dra. Farías.

Como parte del conjunto de investigaciones llevado a cabo por la Red Multidisciplinaria para el Desarrollo de la Larvicultura Marina de Especies con Ciclos de Vida Complejos (INLARVI), la investigación de la Dra. Farías tiene como objetivo final obtener dietas formuladas y sustentables para el ciclo de vida completo de pulpo rojo patagónico, de modo que a futuro su producción no requiera depredar los recursos marinos.

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