Las universidades, además de generar e impartir conocimiento, desde hace algunos años han profundizado en su Tercera Misión: la de establecer lazos bidireccionales y sistemáticos con las comunidades locales, regionales, nacionales e internacionales, así como también con los sectores productivos, tanto estatales como privados. Esta función universitaria, conocida como Vinculación con el Medio, en la actualidad representa uno de los principales ejes de modernización de la Educación Superior y de la sociedad en su conjunto. En ese contexto, las instituciones de Educación Superior emergen, tanto para el entorno social como para el económico, como una gran promesa, ya que contamos con una enorme reserva de talento, habilidades, infraestructura y tecnología. Sin embargo, es importante entender que el desarrollo de esta función va más allá de una mera “trasferencia de conocimiento”. En este sentido, pensando en el desarrollo armónico y el bien común de nuestras comunidades, existen dos preguntas, a mi juicio, claves: ¿cómo podemos estructurar esta relación para que se transforme en un vínculo estratégico de largo plazo?, y ¿qué es lo que como instituciones de Educación Superior podemos hacer mejor que otros sectores? En la academia solemos pensar a largo plazo, lo cual constituye una gran ventaja para nuestros socios externos, permitiendo abordar desafíos fundamentales que son de alta relevancia social, como el medio ambiente, la prevención en salud, la energía o el desarrollo tecnológico. Esto último, puede ayudar a crear un nuevo ecosistema de innovación, capaz de sustentar un emprendimiento, una empresa, un sector industrial o una Política Pública, como resultado de estrategias corporativas no sólo de corto plazo. Si bien la naturaleza abierta del conocimiento y de la ciencia desarrollada en nuestras instituciones, a veces, puede entrar en conflicto con la necesidad de las empresas de proteger las tecnologías que utilizan, el gran desafío será trabajar en forma conjunta para crear una nueva base de conocimiento público en línea con la responsabilidad social de ambos sectores. Esta oportunidad se suma a la posibilidad de desarrollar una agenda de investigación conjunta, capaz de abordar los desafíos y necesidades de una sociedad en constante cambio, y proveerse de un capital humano capacitado para hacer frente a esta velocidad. Una agenda que permita, tanto al sector productivo como a los centros universitarios, acceder a una serie de desarrollos tecnológicos, descubrimientos y nuevas áreas de especialización, contando con asesoramiento y apoyo, para afrontar los desafíos de un país que debe avanzar hacia su desarrollo sustentable.

 

Gerald Pugh Olavarría

Vicerrector Universidad Andrés Bello

Sede Viña del Mar