Fiskales Ad-Hok desata un vendaval punk con “Un nuevo circo llega a la ciudad”

Escrito Por:  Beto Arán

De www.los90.cl

La histórica banda chilena convocó a más de 3 mil personas en el Teatro Cariola. Una noche de euforia, crítica frontal y conexión generacional, reafirmando su lugar como ícono indiscutido del punk nacional.

El regreso de Fiskales Ad-Hok a los grandes escenarios, no fue simplemente un concierto: fue una descarga eléctrica colectiva. La agrupación ofreció una arrolladora presentación, mezclando la intensidad de su obra con un discurso tan elocuente como directo.

La banda oriunda del Barrio Yungay, llenó el recinto capitalino, con más de 3 mil asistentes, quienes desde el primer acorde se entregaron a la euforia sin reservas. La apertura con “Circo”, fue una patada en la entrepierna que te recordó a dónde habías ido. Una sinfonía de carisma y electricidad liderada por Alvaro España, quien junto a su micrófono se encargó de animar una fiesta que quedará en la memoria de su fanaticada. Y qué duda cabe: Fiskales Ad Hok es la banda ícono del punk chileno. Jugaron con esas credenciales y las hicieron valer.

El setlist fue un recorrido demoledor por su historia, encendiendo al público con himnos como “Fuga”, “Eugenia”, “Río Abajo”, “Carlitos Jesús”, “No estar aquí”. Canciones del LP, “Traga” (1995). Quizás, una producción emblemática de los 90’, con una importante cuota de nostalgia. Fue volver al colegio.

Asimismo, “Fiesta”, “Odio”, “La Ranchera” y “El Cóndor”, entre otras, generaron el delirio de una fanaticada entregada al sonido de la banda. Cada canción fue coreada con intensidad, en una comunión pocas veces vista, donde distintas generaciones se fundieron en un mismo grito. Importante alcance: el respetuoso comportamiento del público, que en todo momento privilegió el show por sobre los desmanes y actitudes de otra índole a lo cual ya nos estamos acostumbrando.

El cierre con “Resistiré” no solo coronó la noche, sino que la transformó en una declaración de principios. Fue el broche de oro para una velada que quedará marcada como una de las más potentes de la banda en los últimos años.

En el centro de todo, Álvaro España desplegó el carisma y la energía que lo han convertido en una figura clave del punk chileno. Fiel a su estilo, no esquivó la contingencia: lanzó una crítica directa y frontal al gobierno recientemente instaurado, liderado por José Antonio Kast, encendiendo aún más los ánimos de un público que respondió con aplausos y consignas.

Más que un show, lo vivido en el Cariola fue una experiencia de catarsis colectiva. Una noche donde la música, la rabia, la memoria y la identidad se entrelazaron en un mismo pulso. Fiskales Ad-Hok no solo reafirmó su vigencia: dejó claro que su mensaje sigue más vivo y necesario que nunca.

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