“El cáncer no puede esperar”: la clave tecnológica que podría transformar la atención en Chile
Mientras la Ministra Chomalí asegura que el ajuste del 3% no afectará la atención directa, crece una alerta que apunta más allá del presupuesto: sin interoperabilidad y sin inteligencia artificial, llegar a tiempo seguirá siendo el mayor desafío para pacientes con cáncer en Chile.
En medio del debate por el recorte del 3% al presupuesto en salud, la ministra May Chomalí aseguró que la atención directa a pacientes no se verá afectada. “Nada que diga relación con la atención directa de pacientes se va a ver afectado”, afirmó, buscando transmitir tranquilidad en un escenario económico complejo.
Sin embargo, la principal urgencia del sistema sanitario está hoy en otro punto crítico: las listas de espera, especialmente en cáncer. La propia ministra reconoció que una prioridad clave será atender a quienes esperan diagnóstico o tratamiento oncológico, subrayando la necesidad de contar con recursos suficientes para responder a tiempo.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. Durante 2025 se registraron 31 mil defunciones por cáncer en Chile, lo que equivale a cerca del 25% de las muertes totales en el país, es decir, una de cada cuatro. Entre los tipos de cáncer con mayor mortalidad destacan el de colon, tráquea y próstata.
A nivel territorial, las brechas son evidentes. Comunas como San Rosendo (Biobío), Cochamó (Los Lagos) y San Gregorio (Magallanes) presentan las tasas más altas de mortalidad, asociadas a condiciones como ruralidad, baja densidad poblacional y dificultades de acceso a diagnóstico oportuno.
En contraste, comunas como Lampa, Alto del Carmen, San Pedro de Atacama, Huara y Ninhue registran las tasas más bajas, evidenciando profundas desigualdades en acceso, oportunidad diagnóstica y disponibilidad de servicios de salud.
Estas brechas también se manifiestan dentro de la Región Metropolitana, donde comunas como San Ramón, Alhué, Lo Espejo, Providencia y Curacaví presentan mayores tasas de mortalidad, reflejando que la desigualdad no es solo geográfica, sino también socioeconómica y estructural.
En este contexto, surge una alerta clara: el cáncer no puede esperar. Más allá del financiamiento, el principal desafío es la capacidad del sistema para llegar a tiempo. La fragmentación de la atención, la falta de integración de datos y la ausencia de herramientas tecnológicas avanzadas están impactando directamente en la oportunidad de diagnóstico y tratamiento.
Para la ex Ministra, académica y especialista en salud pública, Dra. Karla Rubilar, este escenario abre una oportunidad para avanzar hacia la interoperabilidad de los sistemas de salud y la incorporación de inteligencia artificial, con el objetivo de integrar información, priorizar listas de espera, anticipar riesgos y acortar tiempos de diagnóstico.
Rubilar sostiene que la inteligencia artificial, sobre sistemas interoperables, permitiría transformar datos en decisiones clínicas más rápidas y precisas, optimizar recursos y fortalecer la atención primaria, avanzando hacia una salud más equitativa, preventiva y centrada en el paciente.
Asimismo, plantea la necesidad de impulsar un programa nacional enfocado en oncología que combine estas herramientas, marcando un cambio de paradigma hacia una salud integrada e inteligente. En un contexto de restricciones, advierte, innovar no es una opción, sino una responsabilidad ética, ya que cada diagnóstico tardío impacta no solo al paciente, sino también a su entorno, haciendo de la oportunidad en la atención una obligación del sistema.











