Emprendedores se han convertido en un eslabón clave de la cadena productiva en la industria del mejillón.

Actualmente existen cerca de 620 empresas dedicadas al cultivo del mejillón  en la Región de Los Lagos, de las cuales el 89% corresponde a pequeñas y medianas empresas, lo que está generando un encadenamiento productivo de impacto socio-económico altamente positivo en la zona, especialmente en la provincia de Chiloé.

Según datos de la Asociación de Mitilicultores de Chile, AmiChile, la industria mitilicultora genera alrededor de 12.000 empleos directos y 5.000 indirectos en la región de Los Lagos, donde la mayoría de los puestos de trabajo corresponden a las plantas de proceso, los cuales son en un alto porcentaje para mujeres, lo que posiciona a la industria del mejillón chileno como una importante  fuente de empleo y progreso en la región de Los Lagos, por lo que está comprometida con el bienestar de las comunidades donde están presentes industriales y productores.

Por ejemplo, en el proceso de captación de semillas del mejillón existen numerosas microempresas que las captan y las venden a empresas cultivadoras del mejillón en su etapa temprana de gestación, lo que constituye la base de la cadena productiva de la industria mitilicutora.

Carlos Arenas es un pequeño acuicultor que lleva varios años dedicado a la captación y producción de semillas de mejillones en el Estuario de Reloncaví en la comuna de Cochamó. Ellos son el primer eslabón de la cadena productiva de esta industria. “Les vendemos semillas a pequeños y medianos acuicultores, y en algunos casos, a las grandes empresas. Con esfuerzo hemos logrado salir adelante”, indica.

ESTÁNDARES EXIGENTES

El otro eslabón clave de la cadena productiva de la industria mitilicultora es el proceso de engorda del chorito en centros de cultivo. Una vez que estos productores le compran la semilla de los captadores de semillas, se inicia el proceso de engorda del chorito en estos centros de cultivos en cuelgas instaladas en la superficie marina. En condiciones normales, este proceso puede demorar entre 9 a 12 meses en que el mejillón se alimenta en forma natural en el medio marino filtrando microorganismos y plancton que se encuentra en las corrientes marinas.

Carlos Rojas, socio de AmiChile, es un pequeño mitilicultor que lleva años trabajando en la producción de mejillones en su centro de cultivo ubicado en la localidad de Quetalco, comuna de Dalcahue. Según nos cuenta, cada año  cosecha cerca de 1.000 toneladas de materia prima a través de sus 25 líneas de producción, las que luego vende a las empresas que procesan y exportan el mejillón al extranjero. Para ello, dice, debe cumplir con los calibres  y rendimientos exigidos por las plantas. Además, expresa Rojas, hoy tiene  como gran desafío implementar la certificación ASC (Aquaculture Stewardship Council) que está empezando a ser requerida por los mercados internacionales a para avanzar hacia los estándares más exigentes de sustentabilidad, meta que espera comenzar a trabajar con el apoyo de AmiChile una vez que se parta con la implementación del Acuerdo de Producción Limpia, APL, que se está promoviendo para el sector.

VALOR SOCIAL

Este encadenamiento productivo en que pequeños acuicultores entregan el fruto de sus cosechas a diversas plantas de proceso que tienen capacidad para procesar el producto y exportarlos a los mercados internacionales, ha generado en la región, y en especial en la Isla de Chiloé, un modelo económico de  creación de valor compartido que beneficia a todos los que participan en esta cadena productiva.

“La industria tiene valor social. Esta no es sólo una industria compuesta de grandes agentes productores, sino que están todos los estamentos de la cadena productiva y eso le da un valor como pocas actividades tienen”, manifiesta Rodrigo Rosales, presidente de AmiChile.

MATERIA PRIMA

Entre el 50 a 60% de la materia prima está en manos de grandes empresas, quienes han focalizado su producción a la obtención de materia prima, principalmente destinada a carne, para abastecer en general a sus propias plantas de proceso.

Por otra parte, el otro 40 a 50% de la materia prima está en manos de pequeños emprendedores. Según declaraciones de AmiChile, es de interés de los exportadores que se mantenga en un alto porcentaje la producción de materia prima en mano de los pequeños productores, porque ellos proveen materia prima que es destinada a productos con mayor valor agregado, por ejemplo, para media concha o jugozón, por lo que se espera que distintos organismos públicos como Corfo, Banco Estado, les puedan otorgar herramientas y así,  incorporen tecnología,  no solo para  mejorar los manejos productivos, sino también sus estándares de calidad y sustentabilidad.