Una invitación para fiestas patrias

Por Verónica Aros Muñoz, jefa de carrera de Terapia Ocupacional de la Universidad Santo Tomás sede Puerto Montt.

Se aproximan fiestas patrias y aumenta el entusiasmo por las reuniones sociales y las actividades de esparcimiento. Es posible que haya planificado con quién se va a reunir y qué van a hacer. De casualidad, ¿ha considerado un momento para jugar dentro de las actividades a realizar?, pues le haré una propuesta: considere el juego como una actividad para las fiestas patrias que se avecinan. Quizás esta propuesta suene banal o sinsentido porque en la etapa adulta no se acostumbra a jugar, es más, hay quienes le podrían atribuir un significado negativo, asociando el juego a menos productividad o a un asunto prescindible, sin embargo, la Terapeuta Ocupacional Erna Imperatore (2002) señala que, si bien el adulto no necesita el juego para la subsistencia inmediata, sí lo requiere para tener una mejor calidad de vida. La autora expone que esto es debido a que las experiencias de juego adulto se caracterizan por estar enfocadas hacia el goce que se experimenta durante el proceso y no sobre el producto; desarrollarse con libertad; aumentar los niveles de energía; además de que son placenteras y entregan una sensación de control.

Tómese algunos segundos para recordar a qué jugó en su infancia durante cada septiembre; probablemente participó en una carrera de ensacados, tirar de la cuerda, a atrapar la gallina o el chancho, a elevar volantines, al palo ensebado, el tejo, la rayuela, al trompo, el emboque o a la carrera de tres pies. Todas son actividades arraigadas en nuestra cultura, propias de la idiosincrasia chilena, que, independiente del nivel de participación que tengamos, nos reportan disfrute, pues su objetivo principal es la diversión.

Septiembre nos presenta la oportunidad de volver a jugar y reencontrarnos con actividades significativas que nos permiten conectar con nuestra historia personal y cultural; fortalecer relaciones interpersonales y construir nuevos vínculos. Disfrute de lo improductivo y de la espontaneidad que permiten las experiencias lúdicas, se lo garantizo, no se arrepentirá.

¡Felices fiestas!