Más mascotas, menos hijos
Recientemente se dio a conocer que en los hogares chilenos hoy hay más mascotas que hijos, una realidad que ha generado debate y diversas interpretaciones. Para algunos, este fenómeno reflejaría una renuncia a la maternidad o paternidad; sin embargo, desde la psicología, resulta importante comprender que se trata de un cambio social mucho más profundo, vinculado a la transformación de los proyectos de vida, las dinámicas familiares y las condiciones económicas actuales.
Las mascotas ocupan un lugar cada vez más relevante en la vida de las personas. Son fuente de compañía, afecto y bienestar emocional, especialmente en contextos donde la soledad y el estrés forman parte de la experiencia cotidiana. Los vínculos que construimos con ellas son significativos y contribuyen positivamente a la salud mental. No obstante, sería un error entender este fenómeno como un simple reemplazo de los hijos por animales de compañía.
Lo que observamos es que las nuevas generaciones toman decisiones familiares en un contexto muy distinto al de décadas anteriores. El acceso a la vivienda, la estabilidad laboral, el costo de la vida y la incertidumbre respecto del futuro influyen directamente en la planificación de la maternidad y la paternidad. Tener hijos ya no responde únicamente a una expectativa social, sino que se ha convertido en una elección consciente que requiere evaluar múltiples factores personales, emocionales y económicos.
Más que preocuparnos por el aumento de las mascotas en los hogares, este escenario nos invita a reflexionar sobre las condiciones que ofrece la sociedad para desarrollar proyectos familiares. Comprender estos cambios sin prejuicios permitirá abordar de mejor manera las necesidades y expectativas de las personas en una realidad que evoluciona constantemente.
Dra. Miriam Pardo
Académica de Psicología U. Andrés Bello, sede Viña del Mar