Mes del Corazón: válvulas cardíacas humanas criopreservadas

ya han sido utilizadas en más de 60 pacientes en Chile

En un país donde las enfermedades del sistema circulatorio provocaron más de 31 mil muertes durante 2025, el Mes del Corazón también permite visibilizar una alternativa poco conocida de la cirugía cardíaca de alta complejidad: válvulas humanas provenientes de donantes, procesadas y conservadas para ser utilizadas cuando un paciente las necesita.

  Agosto pone cada año la salud cardiovascular en el centro de la conversación. Y las cifras muestran por qué: durante 2025, 31.669 personas fallecieron en Chile por enfermedades del sistema circulatorio, según datos preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS). La cifra equivale aproximadamente a una de cada cuatro muertes registradas en el país durante el año pasado.

A ello se suma otro desafío. La Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud (ENCAVI) 2023-2024 reveló que el 51,2% de la población chilena es físicamente inactiva, porcentaje que alcanza al 57,6% de las mujeres.

En el Mes del Corazón, gran parte del mensaje está correctamente puesto en la prevención. Sin embargo, existe otra realidad menos conocida: ¿qué ocurre cuando el corazón ya presenta un daño tan severo que requiere una cirugía de alta complejidad?

Existe un recurso biológico que pocas personas conocen: válvulas cardíacas humanas provenientes de donantes, procesadas y criopreservadas para estar disponibles cuando un equipo médico las requiere.

Más de 60 válvulas utilizadas en pacientes en Chile

Gracias a la alianza entre VidaCel y UC CHRISTUS, más de 60 válvulas cardíacas humanas criopreservadas han sido destinadas a pacientes sometidos a cirugías cardíacas complejas en Chile. Estas válvulas provienen de donaciones y son procesadas bajo estrictos protocolos de seguridad y trazabilidad. Posteriormente se conservan a -196 °C en el banco de homoinjertos de VidaCel, hasta que un equipo de cirugía cardíaca solicita una para un paciente determinado.

A diferencia de una prótesis valvular mecánica, un homoinjerto corresponde a tejido cardíaco humano donado y puede transformarse en una alternativa especialmente relevante cuando es necesario reconstruir estructuras del corazón severamente dañadas.

Su utilización se concentra principalmente en dos situaciones de alta complejidad:

  • Niños con cardiopatías congénitas complejas, en quienes puede ser necesario utilizar conductos valvulados de tejido humano para reconstruir determinadas estructuras cardíacas.
  • Pacientes con endocarditis infecciosa grave, cuando la infección ha destruido no solo una válvula, sino también los tejidos que la rodean y se requiere una reconstrucción extensa con tejido biológico.

Cuando la alternativa debía estar disponible en el momento justo

Lilian Peromarta conoce de cerca esa realidad. En agosto del año pasado ingresó a UC CHRISTUS con una endocarditis severa que había destruido una de sus válvulas cardíacas y comprometido además su cerebro. El daño obligó al equipo médico a realizar una cirugía de alta complejidad en la que fue necesario utilizar una válvula humana conservada en el banco de VidaCel.

Su historia permite mostrar una dimensión menos conocida de la donación de tejidos: para que una válvula humana pueda utilizarse cuando aparece una urgencia médica, previamente debe existir una familia dispuesta a donar, un sistema capaz de procesarla y conservarla y un equipo quirúrgico preparado para utilizarla.

Cardiopatías congénitas y endocarditis: cuando prevenir ya no es suficiente

Las cardiopatías congénitas se encuentran entre las malformaciones más frecuentes al nacimiento y algunos pacientes requieren intervenciones cardíacas desde los primeros años de vida. En el otro extremo están enfermedades adquiridas como la endocarditis infecciosa, una infección que puede avanzar hasta destruir válvulas y estructuras vecinas del corazón. Cuando el daño es extenso, la cirugía puede requerir no solo reemplazar la válvula afectada, sino reconstruir parte de la anatomía cardíaca.

En esos escenarios, disponer de tejidos humanos procesados y criopreservados permite que los equipos médicos cuenten con una alternativa adicional para pacientes de alta complejidad.

Mes del Corazón: prevención, tratamiento y también donación

 El Mes del Corazón recuerda la importancia de controlar factores de riesgo, mantener actividad física, no fumar, conocer la presión arterial y realizar controles preventivos. Pero también abre una conversación menos frecuente: la medicina cardiovascular no termina en la prevención.

Cuando la enfermedad o una malformación cardíaca hacen necesaria una intervención de alta complejidad, la ciencia, la cirugía y la donación de tejidos pueden confluir para entregar nuevas alternativas.

Detrás de cada válvula cardíaca criopreservada hay una cadena que comienza con un acto de donación y termina, potencialmente, en un pabellón quirúrgico donde un paciente necesita que esa alternativa esté disponible en el momento preciso.

Fuentes

Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), registro preliminar de defunciones 2025.

https://www.24horas.cl/informe-especial/data/de-que-murieron-en-2025-los-chilenos

Ministerio de Salud, Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud (ENCAVI) 2023-2024.

 

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