El desafío de proteger el arbolado urbano en una ciudad que sigue creciendo
El crecimiento de Puerto Varas y la Región de Los Lagos ha llevado a que cada vez más viviendas convivan con árboles de gran tamaño. Especialistas llaman a fortalecer el manejo preventivo del arbolado urbano mediante el arborismo, una disciplina que busca conservar el patrimonio arbóreo y reducir riesgos para las personas.
La caída de árboles y ramas sobre calles, plazas, vehículos e incluso personas ha marcado diversos episodios durante los últimos inviernos en la Región de Los Lagos y otras zonas del país. Si bien muchos de estos eventos están asociados a los fuertes vientos y temporales propios del sur de Chile, especialistas coinciden en que una parte importante de los riesgos puede disminuir mediante evaluaciones oportunas y un manejo técnico del arbolado urbano.
El crecimiento que ha experimentado la comuna de Puerto Varas y gran parte de la región durante la última década ha hecho que cada vez más viviendas, condominios y parcelaciones convivan con árboles de gran tamaño que, en muchos casos, estaban presentes mucho antes del desarrollo urbano. Este escenario plantea un desafío cada vez más relevante: compatibilizar el desarrollo de las ciudades con la conservación del patrimonio arbóreo, permitiendo una convivencia segura entre las personas y los árboles.
En este contexto cobra especial relevancia el arborismo, disciplina dedicada a la evaluación, conservación y manejo de árboles. Antes de definir cualquier intervención, un arborista analiza aspectos como la biología de cada ejemplar, su estado sanitario, su estabilidad estructural y las condiciones del entorno donde se desarrolla. Su objetivo es determinar la intervención más adecuada para conservar el árbol cuando ello sea posible, disminuyendo riesgos para las personas y la infraestructura.
Para Cindy Farías, ecóloga paisajista y licenciada en Ciencias y Artes del Medio Ambiente de la Universidad Central, el desafío trasciende el trabajo en terreno y requiere avanzar hacia una gestión más integral del arbolado urbano.
“Uno de los principales desafíos que enfrentan hoy nuestras ciudades es la necesidad de fortalecer el marco normativo para el manejo del arbolado urbano. Muchas intervenciones aún se realizan sin criterios técnicos ni ecológicos, deteriorando árboles que cumplen funciones esenciales para enfrentar la crisis climática. El arbolado urbano es mucho más que un elemento ornamental: es una infraestructura ecológica que regula la temperatura, captura carbono, alberga biodiversidad y mejora la calidad de vida de las personas. Avanzar hacia estándares de manejo, fortalecer la formación de especialistas y mejorar la planificación permitirá proteger mejor nuestro patrimonio arbóreo y construir ciudades más resilientes.”

Desde su experiencia en la Región de Los Lagos, arboristas de Pudú Poda SpA y Trepas Patagonia señalan que muchas situaciones de riesgo pueden detectarse antes de transformarse en una emergencia.
“Muchas veces llegamos cuando un árbol ya presenta daños que pudieron haberse detectado con anticipación. Una evaluación preventiva permite identificar problemas estructurales o sanitarios antes de que representen un riesgo. No siempre la solución es una tala; en muchos casos existen alternativas que permiten conservar árboles valiosos para la ciudad.”
Los especialistas recomiendan solicitar una evaluación cuando un árbol presenta ramas secas de gran tamaño, inclinaciones recientes, cavidades o grietas visibles en el tronco, daños posteriores a temporales o cuando existen dudas respecto de su estabilidad.
También destacan que el desafío no consiste únicamente en actuar cuando ocurre una emergencia. El manejo preventivo permite planificar intervenciones equilibradas que favorecen la salud del árbol, prolongan su vida útil y disminuyen los riesgos para quienes conviven con él.
En comunas como Puerto Varas, donde los árboles forman parte de la identidad local, la conversación también pasa por comprender que no siempre el árbol representa el problema. En muchas ocasiones, el crecimiento urbano ha llevado a construir viviendas e infraestructura cerca de ejemplares que ya formaban parte del paisaje. Una adecuada planificación, acompañada de evaluaciones técnicas oportunas y manejo especializado, permite reducir riesgos sin perder los beneficios ambientales que los árboles entregan a la comunidad.
Cuando la tala resulta inevitable por razones técnicas o de seguridad, los especialistas también destacan la importancia de impulsar la reforestación, privilegiando especies nativas que permitan fortalecer el patrimonio arbóreo y mantener los beneficios ambientales que los árboles aportan a las futuras generaciones.
Pudú Poda y Trepas Patagonia son dos empresas especializadas en arborismo que desarrollan su trabajo en la Región de Los Lagos y que han decidido colaborar para promover una mayor comprensión del manejo técnico del arbolado urbano. Pudú Poda, con base en Puerto Varas, cuenta con arboristas certificados por la International Society of Arboriculture (ISA), mientras que Trepas Patagonia, nacida en Chiloé y actualmente establecida en Puerto Montt, cuenta con arboristas escaladores certificados por La Academia del Arborista Chile.
En una región donde el crecimiento urbano continúa avanzando junto a su vegetación, ambos equipos coinciden en que el principal desafío no es intervenir más árboles, sino aprender a convivir con ellos. Promover el arborismo, fortalecer la planificación y fomentar el manejo preventivo son pasos fundamentales para que las ciudades puedan seguir creciendo sin perder uno de sus principales atributos: sus árboles.









