El Teatro Diego Rivera se prepara para recibir a una figura cumbre del flamenco tradicional. Directamente desde Sevilla, España, la aclamada maestra y bailaora Yolanda Heredia impartirá una Clase Magistral de Baile y Compás por Bulería. Esta instancia única se realizará el domingo 9 de noviembre a las 11:00 am en la sala principal. Este evento es organizado por Somos la Candelaria y Carola Cuseen
La clase, de carácter multinivel, permite a los asistentes sumergirse en el arte jondo desde la experiencia de una bailaora de pura tradición. Yolanda Heredia, galardonada con el Premio Nacional de Córdoba, debutó a los doce años en el tablao ‘Los Gallos’ y se formó con leyendas como Manolo Marín, Farruco y Mario Maya.
Es una eminencia en el uso de la bata de cola, habiendo instruido a renombradas exponentes como Belén Maya, Rafaela Carrasco y La Moneta. Su visita a Puerto Montt representa una oportunidad imperdible para aprender los fundamentos y el duende de la bulería de la mano de una artista que compagina su rol de bailaora y coreógrafa con la docencia internacional. Las inscripciones están abiertas. ¡Cupos limitados!
Entrevista a Yolanda Heredia.
Debutó a los 12 años en «Los Gallos». ¿Qué recuerda de esa época y cómo ha cambiado el flamenco que usted aprendió de maestros como Farruco o Mario Maya al que se enseña y baila hoy?
Bueno, realmente empecé a subirme a los escenarios con ocho años. Siendo mi padre cantaor y mi hermano guitarrista era lo habitual, el prepararse para un futuro oficio. Y claro, esa era la mejor instrucción.
De aquella época, el mayor de los agradecimientos es lo que guardo y protejo en mi memoria, porque tuve el honor de poder haber sido testigo de una de las épocas más brillantes del flamenco, el flamenco en escena, desde muchos ámbitos. Desde las fiestas privadas, tablaos, recitales, festivales de verano… El haber sido guiada de la mano de mi padre, vivir encuentros de noches absolutamente inolvidables y realmente muy difícil de explicar a través de la palabra. Por poner en la memoria y se quedan cientos y cientos ahí guardados en el tintero sagrado de la memoria.
Paco Toronjo, Llano Lobato, La Cañeta de Málaga, Juan Villás, José Mercé, cientos de intérpretes. Así, a un paso de distancia, piel con piel, igual también con guitarras llenas de peso personal y con muchísimo conocimiento de aquella época sublime. En el baile, haber podido disfrutar de noches memorables, desde con el maestro Farruko, su baile, el mimbre, el mano de Matir de Corá, Latona, Carmen Albéniz, Milagro Mengiva, Angelita Varga… Interminable.
Necesitaríamos el periódico entero. El mejor de los regalos para la memoria. Es difícil tratar de transmitir cómo ha cambiado el flamenco de aquella época para estos tiempos, nuestros tiempos, ya que el flamenco está en constante fluir con los tiempos.
Influye en todo. La mentalidad, la expansión, la limitación, (desde cualquier ámbito, (2:46) desde el no tener comida como tenerla en abundancia. El flamenco va reflejando cómo son los tiempos que vamos transitando, entonces el cambio es impresionante y constante.
Su clase magistral es de Baile y Compás por Bulería. ¿Qué tiene este palo (estilo) que lo hace tan esencial, y qué es lo más difícil de transmitir al enseñarlo fuera de España?
La bulería, sí, exactamente. Se dice que bailar por bulería, donde sea que te toque, sería como pasar la gran prueba. Es completa, corta, concisa.
De manera profesional, en una patadita por bulería se puede ver realmente cuál es el camino que se interprete, decidió llevar con respecto a su baile. Si eres selectivo y sensible al cante, si eres rebuscado y técnicamente elaborado o percutivo, o tomas la bulería desde la instrucción y guía para aprender, atemplarte, buscarte, conocerte. Y es infinito ese crecimiento a través de este palo, ya que depende tanto del estilo del cante, del toque de la guitarra y del estilo de las palmas que acompañan a esa guitarra, a ese cante y en el ambiente que esté transcurriendo, que esté pasando.
Por lo tanto, para mí, lo más difícil de este palo es cómo transmitir su lenguaje tan rico y tan variado, el juego que tiene con el compás tan aparentemente impredecible y la dificultad para conectar al unísono en palma, cante y guitarra. En busca, como siempre, de ese ole o aceptación tan añorada de quien te contemple. Para mí esta dificultad es un hermoso reto que, por lo menos desde mi propia experiencia, no influye tanto el hacerlo así, fuera de España como dentro de ella.













