¿Sabes usar bien los alargadores? Consejos para evitar accidentes en casa
El uso de alargadores o “zapatillas” es habitual en los hogares, pero su mala utilización puede provocar desde cortocircuitos hasta incendios. Revisa qué precauciones debes tomar para mantener tu hogar seguro.
Conectar varios dispositivos eléctricos desde un solo punto es una práctica cada vez más común en casas y departamentos.
Los alargadores, conocidos popularmente como zapatillas, se han convertido en una solución práctica para quienes no tienen suficientes tomacorrientes en sus espacios.
Sin embargo, el uso incorrecto de estos aparatos puede representar un riesgo eléctrico considerable y provocar daños como incendios o cortocircuitos que afecten los equipos, especialmente si se usan modelos de baja calidad o no certificados.
Según advierten expertos, es fundamental entender que estos dispositivos funcionan como un enchufe que multiplica la carga sobre un único punto de conexión.
Esta sobrecarga puede derivar en fallas eléctricas, cortocircuitos e incluso incendios si no se toman las precauciones adecuadas.
Desde desde AACh (Asociación de Aseguradores de Chile), comentan que este tipo de incendios son unos de los más comunes y que muchas veces podrían no estar cubiertos por los seguros de hogar al demostrarse faltas o negligencias.
¿Cómo usar un alargador de manera segura?
Las autoridades ya han dado la voz de alerta. El Sernac y la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) han emitido advertencias sobre la venta de alargadores sin certificación, los cuales no cumplen con las normas mínimas de seguridad eléctrica.
Por eso, el primer paso es asegurarse de que el producto tenga el sello oficial de la SEC y sea adquirido en un comercio establecido.
Además, hay una serie de recomendaciones clave para garantizar un uso seguro:
- Revisa la potencia máxima soportada, que aparece en la etiqueta del producto. Si, por ejemplo, el alargador soporta hasta 1.000 W, no debes enchufar aparatos de alta potencia, como hervidores, secadores de pelo, microondas o refrigeradores, que suelen superar los 1.500 W.
- Evita instalar alargadores en zonas riesgosas, como cerca de cortinas, fuentes de agua (lavamanos o lavaplatos) o donde haya exceso de polvo. Estas condiciones aumentan el riesgo de cortocircuito o fuego.
- Nunca los uses enrollados. Cuando un alargador se utiliza sin desenrollar, el calor se concentra, lo que puede dañar el cableado y provocar un incendio.
- Prefiere modelos con interruptor y fusibles integrados, ya que estos mecanismos cortan el paso de corriente en caso de una falla, protegiendo los equipos conectados y reduciendo el riesgo de accidentes.
- Haz inspecciones frecuentes. Revisa si hay señales de daño, como cables pelados, enchufes sueltos, decoloración o calor excesivo. Si detectas algo inusual, sustituye el alargador de inmediato.
Más que un accesorio, un punto crítico de seguridad
Los alargadores no son solo una extensión del enchufe; son un elemento eléctrico que debe cumplir con normas de seguridad como cualquier otro artefacto del hogar.
La comodidad nunca debe estar por encima de la seguridad, especialmente cuando se trata de electricidad.
Uno de los errores más frecuentes es ubicar alargadores en lugares poco apropiados o conectarlos uno sobre otro, práctica conocida como “enchufe en cascada”, que multiplica el riesgo de sobrecarga.
En tiempos donde el hogar se ha transformado en oficina, sala de clases y espacio de recreación, el número de dispositivos conectados ha aumentado.
Por eso, la prevención eléctrica se vuelve más relevante que nunca. Usar adecuadamente los alargadores no solo protege tus electrodomésticos, sino también tu vida y la de quienes viven contigo.










