Es común ver que cuando se tramitan juicios de relación directa y regular (visitas) y cuidado personal (tuición) de los hijos, existe mucha preocupación por definir en detalle los horarios y tiempos de traslado de los niños, muchas veces, perdiendo el norte de que vamos a celebrar fechas tan significativas como Navidad o Año Nuevo, y que quienes están en medio de la discusión son nada menos que los hijos.

No son escasas las situaciones en las cuales nos encontramos con madres que hablan mal de los padres delante de los pequeños o padres que, teniendo recursos, los prefieren destinar a otros gastos que nada tienen que ver con los niños. Esto, sin ninguna vergüenza, olvidando lo más importante, lo cual es principio motor de los Tribunales de Familia y de toda la legislación relacionada con la materia: el bien superior del niño o adolescente.

En esta fecha hagamos nuestro el principio de velar, primero y en todas las acciones, por el bienestar de los hijos sin importar lo que el otro haga, pues al final del día son ellos quienes necesitan sentirse seguros dentro de su círculo más cercano, para que el día de mañana sean adultos sanos y emocionalmente capaces.

 

Carolina Araya, Directora Carrera de Derecho Universidad de Las Américas UDLA