Incentivar el cuidado cardíaco y promover la prevención de este tipo de enfermedades es tan importante como recuperar la funcionalidad del corazón en personas que sufren alguna patología asociada.

En el Mes del Corazón normalmente hablamos de prevenir las enfermedades cardiovasculares, a través de hábitos saludables como llevar una vida activa, una dieta balanceada, no fumar y realizarse un chequeo anual, sobre todo si existen antecedentes familiares de problemas cardíacos. Igual de relevante es recuperar la funcionalidad del corazón cuando se ha tenido algún evento de este tipo.

¿Cómo hacerlo? El doctor Diego Godoy, cardiólogo intervencional y coordinador de Cardiología de Clínica Vespucio, explica que la mejor forma es a través de la rehabilitación cardiovascular. “Se trata de un programa formal, validado internacionalmente, que ha demostrado mejorar el pronóstico y la funcionalidad de los pacientes que han presentado un infarto agudo al miocardio, tienen insuficiencia cardíaca o han recibido un trasplante de corazón”.

El especialista comenta que, si bien cuando una persona presenta una patología cardiovascular se llega tarde a la prevención primaria, es fundamental trazar en conjunto con el paciente y su familia un camino que permita disminuir el riesgo de sufrir una nueva emergencia (prevención secundaria) y, además, lograr el máximo grado de funcionalidad posible. “Esto último repercute directamente en su salud física y mental”, agrega.

Ojo con las cifras y factores de riesgo

 En tiempos normales, sin pandemia, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte entre los chilenos. Según cifras del Ministerio de Salud, los fallecimientos por este motivo representan cerca de un tercio del total en el país. Aún más, a nivel nacional mueren 34 personas por cada 100.000 habitantes debido al infarto agudo al miocardio y 31 personas por cada 100.000 habitantes por otras patologías hipertensivas.

El Minsal advierte, además, que el 80% de las muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares podrían evitarse con cambios en los hábitos de vida. En este sentido, el doctor Godoy asegura: “Es importante hacer énfasis en aquellos factores de riesgo que podemos modificar, como mantener controladas la hipertensión arterial, diabetes mellitus o estados prediabéticos y dislipidemia (colesterol alto), evitar el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad, para lograr tener una población más sana y con una menor incidencia de patologías cardiovasculares”.

Rehabilitación cardíaca

 Es un programa integral desarrollado por el equipo de Cardiología y Kinesiología, con apoyo de diabetólogos, médicos internistas y nutricionistas, que comienza desde que el paciente es hospitalizado hasta que es dado de alta, para seguir luego con su tratamiento de forma ambulatoria. No obstante, también pueden acceder a él personas que han sufrido una emergencia cardiovascular previa y quieren mejorar la salud de su corazón de forma segura.

“Al ser un trabajo multidisciplinario se logran abordar diferentes áreas, desde cambiar los hábitos alimentarios hasta disminuir el sedentarismo, a través de una pauta controlada de ejercicios físicos, en la que se miden los beneficios y riesgos del tipo de entrenamiento realizado, según la necesidad de cada paciente, con el fin de lograr una recuperación más eficiente y adecuada a las exigencias de cada uno”, explica Josefa Orellana, kinesióloga a cargo del Programa de Rehabilitación Cardíaca de Clínica Vespucio.

La profesional añade que los principales progresos que se observan entre quienes toman el programa, están:

  • Recuperación eficiente del estado previo al evento cardiovascular
  • Disminución del peso corporal
  • Aumento de la masa muscular
  • Modificación de factores de riesgo cardiovascular
  • Adquisición de hábitos saludables

Respecto a este último punto, la kinesióloga comenta: “En un inicio modificar el hábito alimentario es lo más difícil. Luego, cuando ya se ha finalizado la rehabilitación cardíaca, cuesta lograr una adherencia significativa de las personas al deporte, porque en muchas ocasiones ellas no logran hacerse el tiempo. Pero gracias al acompañamiento integral de un equipo multidisciplinario, es posible conseguir cambios permanentes y mejorar así la calidad de vida de nuestros pacientes”, concluye.

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