-Palomas, cotorras argentinas y gorriones son las especies que por lo general, causan más dificultades en sectores agrícolas o propiedades particulares en el país.

-Existen diferentes métodos para combatirlas que van desde el control biológico con aves rapaces hasta alambres, láser y sensores infrarrojos.

Las palomas, cotorras argentinas y gorriones son las especies que por lo general, causan más dificultades en sectores agrícolas o propiedades en Chile. Estas aves ya mencionadas están declaradas dañinas por la ley y se trata de especies exóticas invasoras, es decir, que fueron introducidas por el ser humano hace muchos años.

Según Bastián Heimpell, egresado de medicina veterinaria y con experiencia en control de aves, es importante realizar en algunos sectores intervenciones sobre estas especies, debido al daño que son capaces de generar. “En el caso de aves de ciudad, como palomas, cotorras argentinas y los gorriones, tienen la ventaja de tener mucho alimento, refugios y prácticamente ningún depredador, salvo por algunas aves rapaces como peucos o halcones. Esto les ha permitido sobre poblar áreas urbanas y rurales causando importantes daños”.

Con énfasis explica que, por ejemplo, las palomas tienen excrementos muy corrosivos para las construcciones y pueden transmitir enfermedades al humano como la criptococosis, clamidiosis o salmonelosis, pudiendo esta ser mortal. “Así, contaminan lugares como edificios o bodegas de alimento con estas enfermedades.  Y, además de alimentarse en plantaciones, principalmente frutales, provocan grandes pérdidas económicas. Los gorriones se comportan de manera similar”, explica.

En el caso de las cotorras argentinas, el joven señala que estas aves tienen la costumbre de armar nidos grupales los cuales pueden llegar a pesar 100 kilos, “al acumular demasiado peso en el nido, este puede caer encima de alguna persona y causar lesiones de consideración”.

Bajo control

Para alejar estas aves de los lugares donde generan daño existen distintos métodos. Uno de ellos es evitar su ingreso, colocando pinchos, alambres o rejas y así se impide que entren a ciertas áreas. También hay quienes optan por ahuyentarlas usando láser, maniquíes con vocalizaciones de aves rapaces o repelentes de ultrasonido.

Heimpell indica que además existe el método de control biológico con aves rapaces, como el peuco, y consiste en llevar a este depredador natural al lugar donde se han alojado y permitirle volar. “De esta manera, las palomas, dejan de ver el lugar como un sitio seguro y prefieren emigrar. Este método es usado hace décadas en Europa para repeler aves en aeropuertos, con lo que se evitan accidentes de aviones, ya que existe un fenómeno en los aeropuertos donde algunas aves eligen alojar cerca o los aeropuertos se ubican próximos a humedales o rutas migratorias, por lo que existe alta afluencia de aves y estas al chocar con un avión o meterse en una turbina pueden hacer caer el aparato y las pérdidas serían incalculables”, dice.

Y agrega: “Al tratarse de un depredador natural este método no genera acostumbramiento, por lo tanto no pierde su efectividad. Es importante mencionar que las aves rapaces se adquieren a través de medios legales regulados por el SAG, por lo que no cualquier persona puede tener acceso a especies de este tipo”, menciona.

Por otra parte, están los repelentes de aves con sensor infrarrojo (www.fullmundo) que detectan el movimiento de cuerpos tibios o de calor en el campo de vista. El área de detección es de alta sensibilidad; circula hasta 100 grados de arco hasta una distancia de 25 metros aproximadamente. “El sensor produce 10 segundos de ondas sónicas y ultrasónicas que repelerán a las aves una vez que ingresen al área, lo que provocará que estas eviten volver a ingresar a la zona. La frecuencia de ondas ultrasónicas es ajustable y puede ser utilizado en patios, fábricas, aeropuertos, cosechas, entre otros”, dice Lorena Droguett de la plataforma virtual Fullmundo.

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