Aduanas decomisa dos pistolas y municiones transportadas por viajeros

Un efectivo procedimiento de fiscalización de salida realizaron funcionarios del Servicio Nacional de Aduanas en el paso fronterizo Liucura, en la Región del Biobío, a los pasajeros de un bus de recorrido internacional que iba en camino hacia Argentina.

En base a los perfiles de riesgos predefinidos, un equipo de funcionarios de la Aduana Regional de Talcahuano seleccionar a parte de los viajeros para una revisión más exhaustiva de sus equipajes y pertenencias.

Fue en ese momento cuando se descubre que uno de los pasajeros del bus portaba dos pistolas y un cargador, mientras que su acompañante tenía dentro su chaqueta un cargador con 15 balas sin percutir.

“Con este tipo de hallazgos los funcionarios de Aduanas cumplen cabalmente con uno de sus roles, que es la seguridad fronteriza y la protección del país ante diversos tipos de amenazas, como son las armas”, explicó el Director Regional de la Aduana de Talcahuano, Claudio Cid.

“Además, también es muy relevante que este procedimiento se haya hecho en un control de salida, lo que muestra la preocupación que tiene Aduanas por proteger integralmente las fronteras del país”, agregó la autoridad bajo cuya jurisdicción están los pasos fronterizos de las regiones de Talca, Ñuble, Biobío y Araucanía.

A esta incautación de armas, Aduana sumó la detección de medicamentos de uso veterinario en el paso fronterizo Pino Hachado. Esto se logró gracias al uso del camión escáner, cuyas imágenes de rayos x revelaron que entre los asientos de una camioneta de patente chilena estaban ocultos una importante cantidad de productos.

El detalle de este contrabando corresponde a 4 frascos de Combio B 2000 solución inyectable de 20ml; 1 frasco de Equicistan solución inyectable de 100ml; y 2 cajas de Testoviron solución inyectable de 250ml.

Finalmente, en Liucura el pasajero de un bus fue sorprendido con un contrabando de productos naturales, pese a que trató de dejar botado en el andén de revisión el bulto donde los transportaba. Ante la insistencia de los fiscalizadores, finalmente reconoció que los 98 frascos con “medicamentos” naturales sin declarar eran de él.