Se define demencia o trastorno neurocognitivo mayor a un deterioro de las funciones cognitivas superiores de suficiente intensidad como para interferir con las actividades de la vida diaria. Existen varios tipos de demencias, siendo la más frecuente y conocida por la población la tipo Alzheimer, que se caracteriza principalmente por alteración inicial de la memoria, alterándose en forma progresiva y lenta el resto de las funciones cognitivas superiores, como el lenguaje, el juicio, abstracción, etc. Sin embargo, también existen otros tipos de demencia como la vascular, frontotemporal, Lewy, etc.  Si bien la prevalencia de las demencias aumenta con la edad, es importante destacar que la demencia no es un cambio normal del envejecimiento, por lo que no es correcto ocupar el término “demencia senil”, ya que implicaría que todas las personas al envejecer tendrían demencia, lo cual no es verdad. En nuestro país existen aproximadamente 200 mil personas que padecen de demencia, siendo la tercera causa de muerte. La demencia es una enfermedad que produce un alto impacto en todo el grupo familiar, debido a que además de las alteraciones de la memoria, se producen alteraciones conductuales altamente disruptivas. Por ejemplo, un paciente con demencia puede perderse si sale solo, querer salir de la casa a horarios inadecuados, estar irritable, guardar cosas en lugares equivocados, tener ideas de que le roban las cosas, etc. Esto hace que exista la necesidad de un cuidador, que debe abandonar sus actividades para dedicarse un cien por ciento al paciente, produciéndose un desgaste en su calidad de vida. Se puede desarrollar en la persona a cargo una entidad llamada “síndrome de sobrecarga del cuidador”, que lleva a alteraciones anímicas y trastorno del sueño. Hoy en día no existe un tratamiento curativo de las demencias. Los medicamentos que existen ayudan a enlentecer la progresión y controlar los síntomas. Dado la elevada prevalencia de la enfermedad, el costo del tratamiento farmacológico y el costo económico y emocional que implica el cuidado de un paciente con demencia para una familia completa, es que se justifica la incorporación al AUGE de esta patología. La cobertura debe ser integral e implicar no sólo los medicamentos sino que el apoyo en los cuidados del paciente que es tanto o más importante que las terapias farmacológicas, como la incorporación de estos pacientes a centros de día donde se acoge al paciente y su familia.

 

Dra. Paola Fuentes R.

Medicina Interna-Geriatría

Académica UNAB Viña del Mar